El dogma y la ciencia

Hay personas que critican los dogmas desde el punto de vista científico, quiero hacer unos comentarios al respecto.

Primeramente, conceptualizo la palabra dogma como una proposición o un conjunto de enunciados que describen un hecho incontrovertible ya sea por su evidencia total o ya sea por su carácter de hecho totalmente existente, aunque incomprendido. La anterior es solo una tentativa de concepto. Los dogmas, desde este segundo sentido,  indican hechos que son incontrovertibles aún y cuando no sean expresables o, mejor dicho, entendibles en su integridad, son alógicos. Los dogmas que tienen  relación con “hechos” de carácter divino, no deben de ser interpretados de la misma manera que los hechos producidos por la actividad humana, es decir, no deben en primera instancia de ser comprendidos por métodos racionales-científicos sino que precisamente al ser la naturaleza de los hechos no producidos por el ser humano, este debe de adecuarse a otros criterios que si bien, en la medida de lo posible, pueden ser contextualizados y comprendidos por el hombre por la razón o entendimiento no por ello es necesario aplicar únicamente las leyes de tal carácter. Es decir, un dogma presenta un hecho, lo cual es completamente cognoscible pues de lo contrario no sería un hecho o, más bien, catalogado como tal; pero resulta que el hecho es de naturaleza Divina, es decir, que aparte de que racionalmente se reconoce la existencia, ahora se le atribuye la calidad de Divino al mismo, ¿quién lo hace –el dogma-? pues alguien que está investido de la facultad de pensar o racionalizar, el hombre, pues quién realiza dichos hechos obviamente está facultado igual pero de manera perfecta. Entonces, se puede comprender que el conocimiento de dichos hechos es realizado adrede, o sea, el hombre es el destinatario del conocimiento de los hechos que motivan la formulación de los dogmas.

La producción del dogma en sí como enunciado responde a la lógica, al describirlo, acotarlo y, tal vez, hasta cierto punto entenderlo pero, la explicación del origen de los hechos a los que se refiere precisa de no sujetarse a la lógica, pues se trata de un Ser que, existiendo antes, que es eterno, exige su atención sin subordinarse a los procedimientos imperfectos de las creaturas, es decir, de la lógica-razón y criterios deductivos.

Para la interpretación del dogma o mejor dicho del hecho que comprende al dogma, se requiere primero el conocimiento puro, (sin la utilización, sino hasta cierto punto, de la lógica) de la observación directa o casi intuitiva del hecho, el cual se convierte en innegable; ahora bien, cómo respaldar lo innegable, primero se debe de atender a la naturaleza del Ser que lo produjo, se trata de Dios, lo anterior como presupuesto esencial, luego se recuerdan las características de Él que son las que humanamente conocemos: La Inmovilidad, La Omnipresencia, Omnisapiencia, Omnipotencia, etc. A través de la Omnipotencia se comprueba la “supuesta imposibilidad falsa” del hecho dogmático, es decir, es supuestamente imposible la existencia de tal hecho para algunos que, viendo, aún así no creen pero, resulta que el hecho es verdadero en existencia por lo tanto, la supuesta imposibilidad, es sólo supuesta, es falsa, porque la Omnipotencia engloba todo incluso lo que humanamente es imposible como, por ejemplo, en el punto de vista científico “supuestamente” se niega el que una mujer virgen dé a luz a un niño hace aproximadamente 2000 años.

Para una discusión, lo primero que se le pregunta a la persona es si cree en las características Divinas apuntadas –pueden explicarse otras- y, después, al planteársele el hecho dogmático no podrá negarlo sin incurrir en contradicción. Hago hincapié en que no estoy tratando del hecho dogmático en sí mismo humanamente hablando, sino que lo que está en mis fuerzas en concretarlo y en vista de la razón ponerlo, más no puedo saber el cómo de algo que ni siquiera es fuente humana.

Ahora bien, las anteriores consideraciones son más desde el punto de vista teológico pero, qué pasaría si otro me quisiese replicar solamente desde el punto de vista científico. He aquí una tentativa de respuesta: Si en la discusión se plantea la ciencia, el principio de causalidad es la base tanto de la misma, en relación con la explicación de los fenómenos, especialmente los comentados aquí, que podrían tacharse supuestamente de inexistentes a la luz de la ciencia, que por cierto es una muy limitada. Una persona dirá acerca del hecho concreto ¿cómo es posible que una mujer dé a luz siendo virgen, en aquellos años?, nosotros contestaríamos primeramente en el sentido aludido, es decir, haríamos algo de teología pero, si la persona no es creyente, se le explicaría no ya como ella pregunta in concreto un hecho incuestionable y también hasta cierto punto inexplicable en el sentido puramente racional-humano, sino que se explica preguntando acerca del principio de causalidad ¿qué es? es un enunciado que, en forma de principio, tiende
-preponderantemente- a ser la base de la contestación a las relaciones entre los fenómenos, es decir, explica que a un efecto dado le precede una causa determinada. Si no fuera determinada entonces, qué caso tendría formular un juicio explicativo de un fenómeno. Ahora bien, se entiende que el hombre puede llegar a conocer no solo sus ideas sino que las cosas extramentales son cognoscibles perfectamente en el sentido de la facultad de conocer pero de manera imperfecta en el objeto; de tal manera que, anímicamente -por el alma, o por facultad humana en general, para no entrar en detalles ajenos al presente- nosotros poseemos la facultad de conocer, de enlazarnos con el objeto para poder aprehender sus características, dicho el objeto es extramental (o intramental en general, ideas, emociones, etc.,) también se tiene que contemplar que el proceso de conocimiento, el acto de que el sujeto se enlace con la cosa transformándose ésta en objeto, no comprende en cuanto a producto de conocimiento un ente total a parte del esencial que percibimos en los objetos más o menos. Es decir, que el producto del proceso de conocimiento no engloba a todas las particularidades del objeto, ya que ello es evidente en el sentido humano general que por virtud del movimiento, la evolución el hombre no tiene el conocimiento total de los objetos, esa parcialidad se hace evidente por el movimiento dado al avance científico y dando un ejemplo; ¿conocíamos hace unos años el ADN? La respuesta es sí, ¿pero lo conocíamos mejor que ahora?, claro que no, el conocimiento no se da de golpe en la totalidad del objeto de estudio pero, lo anterior ¿cómo nos une en este ensayo con el principio de causalidad?, ahora se deduce que si no tenemos un conocimiento perfecto en cuanto a la totalidad del objeto, que sí solamente tenemos uno parcial, que nos hace falta conocer más acerca del mismo objeto, significa que el principio de causalidad se refiere a la explicación de causa y efecto de los fenómenos-objetos en el contexto de lo ya conocido, es decir, la materia, el contenido que nos permite predecir los fenómenos en el sentido de la citada ley de causalidad se refiere a una parcialidad de los objetos de estudio; por lo que, dado el uso de la pluricitada ley, nos indica que hay una especie de fe o creencia en que tales o cuales explicaciones basadas en ella tienden de alguna manera (ficticia) a comprender la totalidad del fenómeno a estudio. O sea que, la parte conocida de los objetos nos permite predecir el comportamiento de los mismos y suponemos que no es necesario aprehender la totalidad de ellos y creemos que la parte no conocida se explica o se subordina a las maneras de explicar de la parte conocida de los objetos. Lo anterior refleja como una necesidad de creer en cosas que aún no se conocen del todo, o más bien en pensar que la necesidad de explicación ya está cubierta y que los demás datos son contingentes o innecesarios para explicar el todo en algún dado momento, esta es la creencia, la fe, que ha acompañado a la ciencia en su devenir, éste se explica por el ansia de conocer más y más. Damos por confiable, por nuestra propia conservación, el creer que determinados hechos conocidos representan lo incognoscible y contingente -en momentos- de los objetos, sea por confiar en el progreso de la ciencia, por confiar, in concreto, en que esta vacuna que me voy a poner es para prevenir el sarampión, por citar un ejemplo. Pero este plano del que hablo se quiere -a veces- cruzar por el camino antes aludido, el de los dogmas. Entonces se contesta así: de la misma manera en que utilizas el principio de causalidad para explicar relaciones entre fenómenos que parcialmente conoces y que crees que te va a servir de utilidad para explicar la totalidad del fenómeno, sin conocerlo en su integridad sino suponiéndolo en su importancia -bajando de-, lo cual te es dable para explicar muchos fenómenos racionalizables y que de alguna manera los implicas como tales; ahora te pido que pongas atención en lo que tácitamente supones, me estoy refiriendo a tales consideraciones, pero ahora hazlo en sentido inverso, no supongas la explicación a través de la poca parte que conoces, no digas “es imposible que una mujer dé a luz siendo virgen, en esos años” porque según tú los hechos, en los que te basas, no corroboran lo anterior, no partas de lo conocido para explicar lo que no comprendes o conoces para explicar este hecho; ahora parte de lo no estandarizado, de lo no-previamente observado, lo no inducido a través de ejemplos; parte, ahora, de lo inusual, de lo aparentemente imposible porque ante un hecho no comprendido en su totalidad no es dado cuestionarlo totalmente basándose en las descripción por vía del principio de causalidad y por analogía de otros, ya que solamente conoces una parte. Ahora cuestiona la causalidad en sí misma que prevé consecuencias y causas de hechos conocidos parcialmente, como diciendo ¿cómo es posible que quiera explicar el fenómeno en su totalidad si casi no sé nada de el? y qué tal si el fenómeno de que una mujer dé a luz siendo primeramente virgen es la parte que antes no se conocía de los hechos que suponíamos conocer y que niegan en cierta manera al anterior. Los dos hechos, el posible y el imposible, humanamente hablando, reflejan en su unión la existencia de un Ser más allá, y refleja la parcialidad de nosotros mismos como genero humano.

Ahora, la causalidad -método de- nos refleja, en su parte no conocida de los hechos a los que se refiere, toda una serie de posibilidades que harían “aparentemente” las excepciones a las leyes físicas y naturales que se refieren al ámbito que se cree conocido. Que, por lo menos, se entienda la parcialidad del conocimiento en relación a los objetos, se entienda que la otra parte no conocida bien puede ser totalmente lógica y susceptible de conocerse y manipularse pero, precisamente esta especulación también significaría que se pensara en una parte no racional, que no alcanza la lógica a comprender, proviniendo de otra Fuente que no esta destinada precisamente a ser conocida por las vía comunes o las vías de ciencia en general.

Lo anterior sirva para no prejuzgar y no enorgullecernos a ser soberbios por las limitadas explicaciones que la evolución de la ciencia meramente humana palpa y señala con evidencia, a estar concientes de la otra parte que nos falta por saber o conocer, repito, no prejuzgar la parte conocida en su totalidad, en base a lo conocido, no poner categorías provenientes de lo conocido a algo que nos es extraño de las maneras clásicas o comunes de conocimiento. Sólo se prejuzgue esa parte cuando las necesidades críticas así lo requieran, como salvaguardar la vida, la salud, etc., pero no para los asuntos más allá del género humano que, aunque son evidentes en observación, no son sometidos a una evidencia en la razón. -Nosotros nos sometemos a Dios, no Él a nosotros.-

Por lo pronto, en estas cuestiones -religiosas, dogmas- si no eres creyente, por lo menos duda pensando en los limites a que te sujeta el principio de causalidad y a los limites a que te sujeta, en principio, un conocimiento parcial de las cosas. No taches, a las maneras comunes de la ciencia, de locos y absurdos a los hechos que se refieren a las cuestiones de dogma o religión, piensa que eso sería querer comprender un hecho que, por lo pronto, no has sentido, conocido o podido estar en contacto con él;  no te atrevas a hacer algo que en las vías comunes de la ciencia ni siquiera te atreverías, a pronunciarte con certeza en base a un hecho parcialmente conocido sobre las características de la parte no conocida del objeto, ¿acaso le hubieras dado el nombre a los elementos del ADN, como citosina, guanina, etc. antes de conocerlos? ¿hubieras dicho hace 1.500 años que el átomo se compone de neutrón, protón y electrón si ni siquiera los conocías? -suponiendo que hubieras vivido en ese tiempo- ¡Claro que no!, entonces, en cuestiones religiosas –dogmas- ¿por qué te adelantas a algo que no conoces.?, en cuestiones de otra índole, repitiendo, se prejuzga, se adelanta al conocimiento total del objeto porque es necesario para el progreso de la ciencia el que se confíe en ella por cuestiones de salud, bienestar, vida, progreso, etc., pero en cuestiones de la índole que nos ocupa  si precisamente se refieren a hechos no experimentables humanamente, la parte no conocida no se prejuzga, por lo menos se duda -si no se es creyente-.

Hasta aquí un esbozo amplio de lo que se contestaría en caso de que alguna persona se entrometiera en cuestiones de Fe, Religiosas o Dogmáticas, aduciendo motivos puramente de ciencia. Es decir, para el creyente, primero se le contesta con argumentos Teológicos, tal vez se precise de los otros puramente científico-racionales pero, para un no-creyente, se le argumenta de la segunda manera, en critica del principio de causalidad y de los limites del conocimiento humano –el conocimiento intuitivo es “harina de otro costal” aunque no deja de comprenderse como otra opción-, con el objeto de que, por lo menos, respete las condiciones del creyente y para que dude en sí mismo en su condición y por sí mismo, no porque vea que es impuesta la duda sino porque por si se le presenta para después ya no dudar trate de conocer por otras vías, lo que aparentemente es imposible por unas que le sean comunes. Las otras vías pueden ser: la intuición, el convivir o estar en contacto con religiosos, el estudio de la Filosofía, ésta no como fin en sí, sino como medio para estudiar en su alma a los pensadores religiosos, el estudio de la Teología. Las vías comunes como la observación, la experimentación, solo pueden ser utilizadas con certeza cuando se vive un hecho puramente religioso-divino, donde no es necesario inducir o comparar por analogías, sino basta la vivencia concreta y única de un acontecimiento de tal naturaleza. La intuición es un contacto que se busca, pero la experiencia religiosa es un contacto espontáneo, directo, por ejemplo la aparición de la Virgen a alguien es una experiencia directa en la que se manifiesta literalmente a la visión, e impresiona a la razón igual que ver las flores del jardín pero, en emoción, es totalmente trascendental, este hecho se vive, únicamente, no hay comparación ni se explica su existencia de la manera corriente del principio de causalidad, precisamente porque este principio requiere de la inducción y ésta de la comparación que requieren varios ejemplos de hechos, por lo tanto, no se aplican a un hecho único en experiencia. Lo único que necesita ser analizado por vía de inducción es el sentimiento producido, pero inmediatamente se da cuenta de que no es comparable, lo que resalta el carácter de unicidad de manera indirecta del hecho en cuestión pero también del sentimiento producido por él. Se induce que un hecho determinado provoca sensaciones –analogía- y se demuestra que en efecto es un hecho, el cual no desaparece si los demás creen o dejan de  creer en el mismo.

Anuncios

2 comentarios en “El dogma y la ciencia

  1. Muchas palabras para tratar de explicar el significado de Dogma. El dogma, que se utiliza en la religión y en la ciencia es el mismo; claro está, que en la ciencia se apoyan en mucha investigación para establecer los modelos en el área que se trate, pero que al final elaboran teorías que tratan de explicar el mecanismo del funcionamiento de algo o su origen; sin embargo no dejan de ser, de alguna forma especulaciones dogmáticas, que la mayoría de los casos es por la falta de tecnología para poder llegar a las fronteras de lo desconocido y traspasar esa frontera. En un momento dado, podrían refutar: pero al menos la ciencia realiza una investigación metodológica de acuerdo a sus limitaciones; pero en realidad se vuelve dogmática, cuando por algunos científicos, de mente cerrada, se atreven a decir que esa es la verdad absoluta y peor aún, cuando sus partidarios y defensores, repiten como borrego esas frases sin leer, investigar o pensar si lo que exponen es 100% vedad y un hecho. Como ves, no hay diferencia entre el dogma religioso y científico: doctrina o sistema de pensamiento, que se tiene como verdad absoluta, sin que pueda ponerse en duda, o refutarse. Sólo hay que recordad que a través de la historia, la ciencia se comportó como la religión, tachando a los libres pensadores de lunáticos por ir en contra de la ciencia ortodoxa, más, sin embargo, la misma historia les dio su lugar cuando la tecnología ayudo a corroborar lo que esos científicos mencionaban. Hoy en día, no ha cambiado mucho, cuando entre la charlatanería y la ciencia, etiquetan como psudocientíficos a quienes tiene nuevas propuestas más lógicas que lo que la ciencia puede establecer.

    Me gusta

    • Le agradezco que se haya tomado la molestia de comentar la publicación.
      Es interesante su postura, en parte coincido en que hay científicos de “mente cerrada” que exponen de forma excluyente ciertos temas, negando de esta manera el progreso que caracteriza a la ciencia (horizontal) aunque, por otro lado, no concuerdo en equiparar el término “dogma” que se utiliza en el aspecto religioso con su aplicación a la ciencia como si el término tuviera una connotación negativa la cual, tratándose de la religión, rechazo.
      Saludos.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s