-NO al ABORTO en Guanajuato, que se rescinda el MOU-

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No al aborto

En este Blog siempre he sostenido el derecho a la vida del no-nacido. De hecho, he tratado de dar argumentos, de acuerdo a mis propias fuerzas, para defender tal derecho a pesar de que algunas personas consideran que no es el único mal que acontece en el mundo o, peor aún, señalándome que ya no está de moda.

No, el aborto no está de moda porque, como alguien dijo, nunca estuvo de moda. No se trata de un tema pasajero el querer hablar de una cuestión como la que nos ocupa; más bien se trata, nada más y nada menos, de defender la que debería de ser la columna vertebral de una sana democracia, en la que da pesar que el principal valor que se sostiene como derecho sea el de la libertad por sobre la vida.

No afirmo que la libertad no sea importante, pero de eso a considerar que puede estar por encima del valor de la vida como para tener “el derecho” de eliminarla a través de un acto imputable éticamente me parece que crea las bases de la destrucción no de toda la humanidad, no soy ingenuo, pero sí sienta el antecedente de la libre interpretación intersubjetiva de lo que se considera “derechos” pudiéndose extender o limitar al arbitrio de unos cuantos lo que genera discriminación, una especie de guerra del más fuerte en donde se buscan escaños en el Congreso para lograr el objetivo y no, de una vez por todas, ya tener bases sólidas y generales.

El derecho a la vida, independientemente de las consideraciones médico- filosóficas como las que ya he tratado en mis publicaciones, puede ser considerado como la columna que permita la objetivación clara de la democracia en relación a su alcance, es decir, este derecho puede ser tomado como el punto de referencia para evaluar, partiendo del mínimo, las condiciones que cualquier sistema democrático deba tener. En este sentido, la evidencia del ejercicio de este derecho está prácticamente al alcance de cualquier persona que solamente ejerza su sentido común, a excepción del dictámen médico especializado; en cambio, el derecho a la libertad tiene una carga tan subjetiva que permite ser encuadrado en cualquier sistema que se considere a sí como democrático, abriéndose tanto las formas de interpretación del término “libertad” que la sujeción del mismo a lo señalado como “democracia” se presta más bien a una flexibilización conceptual la cual es difícil de captar por el simple sentido común, tornándose en un botín de guerras ideológicas lo cual es el escenario actual porque dentro del juego se ha puesto precisamente el derecho a la vida, en vez de que éste sea la medida de la libertad.